Rogus, 23 de Munis del año 4948 FC – 13:36 hora estándar
Base Cuartel de Riva, Sistema Adrados, Sector Klaus
Hora local: 17:47
Delrick se escudó sentándose tras unas cajas y recargó su rifle. Sangraba, pero solo eran heridas superficiales, meros rasguños. A su alrededor todo eran gritos, la mayoría de dolor agónico. De pronto una sombra lo sorprendió encima de la caja. No perdió el tiempo en maldiciones y disparo a la sombra, derribándola. Asomó ligeramente y miró a través del campo de batalla escrutando la situación y visualizando su objetivo.
Se oyeron unos disparos y el último de sus compañeros de pelotón cayó. Luego todo quedó en calma.
Los instructores, entre ellos el sargento Romes, observaban desde una plataforma elevada. Vieron a Delrick perderse entre los árboles, alejándose del objetivo.
- ¿Qué hace?¿De verdad va a rendirse? – preguntó uno de ellos al sargento.
- Paciencia, coronel. Delrick es muy bueno.
- Le quedan solo cinco minutos. Ya sabe que sucede con los supervivientes de un fracaso en condiciones normales.
- Paciencia, coronel. Observe.
Solo quedaban tres guardias vigilando desde tres puntos ocultos la baliza. Desde la plataforma no se les podía ver, pero los instructores sabían donde estaban. El coronel hizo un gesto desdeñoso. Muy bueno tenía que ser el cadete para poder tener éxito en aquellas condiciones.
- Veamos pues qué hace… – dijo.
De pronto, se oyó un grito de guerra y Delrick salió corriendo de entre unos arbustos atravesando el campamento enemigo hasta la baliza. Dos de los guardias asomaron y dispararon con precisión, impactando ambos contra el temerario cadete, que cayó al suelo a causa de la munición paralizante.
- Sargento, empiezo a creer que necesita usted unas vac… – dos disparos interrumpieron al coronel. Los dos guardias que habían disparado ahora estaban en el suelo.
Delrick apareció con los pantalones anchos del tercer guardia que yacía en el suelo junto a la baliza. Su pulso no había temblado al disparar. Ahora se acercaba a la baliza apuntando a uno y a otro lado, vigilante aunque en teoría no debía quedar nadie. Conocía las tretas del ejército Klaus. Llegó hasta la baliza y cogió la radio que comunicaba directamente con la plataforma de instructores.
- Aquí cadete Shepard del equipo azul. Baliza asegurada, envíen refuerzos lo más rápido posible. Hemos sufrido un 95% de bajas. Corto.
El sargento miró al coronel con una sonrisa y este asintió satisfecho. No solo esta última maniobra era brillante. Casi había capturado todos los puntos estratégicos clave desde que había caído el cabo del pelotón al principio del ejercicio. Había llevado a sus compañeros hasta el final, demostrando una mezcla de capacidad de liderazgo, habilidad y estrategia.
- Quiero un seguimiento completo de su evolución. – indicó a uno de sus subalternos. Luego se giró hacia el sargento Romes. – Quiero que le endurezca más el entrenamiento. Vuélvalo tan paranoico como pueda. Castíguele sin causa aparente. Exhorte a su lado violento. Consiga que sus propios compañeros le detesten y le rehuyan. Que se haga fuerte y frío. Lo quiero para el proyecto Delta.
- Señor! – asintió Romes.
- Vámonos, quiero revisar las cintas del ejercicio una vez más antes de irme a dormir. Debo pasar un informe al general Rothok en cuanto le vea.
Romes lo vió irse en la plataforma y luego volvió la vista hacia Delrick, quien seguía en guardia por lo que pudiera pasar. El chaval era bueno y estaba destinado a convertirse en el mejor. El sargento pensó que para ello le tendría que destrozar la vida, pero tal y como estaban las cosas, quizás fuera mejor así.