What The Fuck?
Primero de todo, antes de empezar, quiero agradecer a Sota el que me recomendase el sorbete de mojito de la heladeria esa de La Baixada de les Llibreries en Barcelona, cerca de la Plaça Sant Jaume. Fue uno de los mejores cuartos de hora de mi vida, sentado en la plaza de la Catedral de Barcelona (actualmente en obras), con el sorbete y Las Dos Torres en la mano para leer.
Y ahora, lo que quería contar. Yo llevo conectándome a internet desde hace… puf, desde que empezaron las tarifas planas de 56kbps. Por allá en el 1999-2000 entré en el IRC, que ya conocía de antes, pero un poco más a fondo a partir de entonces. Estuve por allí pues unos tres o cuatro años y leí un montón de cosas e historias. Algunas incluso me sucedieron a mi y me darian para un capitulito o dos de un posible libro de mis memorias.
Volviendo mis recuerdos hacia aquellos días, la verdad es que la mayoría de las historias eran unas soplapolleces absurdas, pero para los implicados eran de un dramatismo exagerado. Amores y desamores, insultos, amistades traicioneras… Todo esto, claro, a un ritmo vertiginoso, cual escena de Benny Hill. Era sobretodo sorprendente, pero el hecho de que fueran soplapolleces absurdas no quita que de tanto en cuando sucedieran cosas realmente importantes. Si no, miradnos a Norda y a mi, que allí nos conocimos y lo bien que estamos seis años y medio después.
La cuestión es que desde entonces he “surfeado” (ya no se usa el término surfear por la red, ahora ya se navega, como si tuvieras un yate o un transatlántico) por muchos sitios: listas de correo, foros, blogs, portales, comunidades… He leído a un montón de personas, cada cual con su propio drama personal, sus opiniones, sus reacciones, etc. Porque aquí somos lo que escribimos y no otra cosa. Esto plantea toda una série de situaciones la mar de interesantes pero que no comentaré porque ya me voy acercando al tema, aunque no pare de divagar.
Gente hay de todos los tipos y al principio hay cosas que sencillamente no las ves venir: gente falsa, rastrera, cobarde, egoísta, narcisista… los hay de muchos tipos distintos. Y con el tiempo, ves patrones de comportamiento y normalmente ya sabes por donde van a ir los tiros cuando la cosa explota.
Luego estan los susceptibles. Son esa gente extrovertida, alegre y dicharachera que participan con entusiasmo en todas partes siempre que los que estan en todas partes participen en lo suyo. A este tipo de gente les sucede que suelen tomarse todo lo escrito a pecho. Si es bueno, el entusiamos desborda. Si es malo, aquí ha habido un ataque a la propia persona y un agravio tal que todos los enanos desde las Montañas Azules hasta las de Hierro van a anotarlo y vengarlo a la primera que puedan.
Y luego, también tenemos los que se molan a si mismos. Estos son gente con facilidad de palabra que han encontrado en la red su propia pecera. Aquí escriben y al principio gustan a la gente. De estos, unos cuantos de pronto empiezan a escribir opiniones desacertadas, que otros no comparten o directamente se meten con alguien insultando. Esos suelen buscar el modo de que su opinión quede clara y al alcance de todo el mundo, no solo de los afectados, pero ¡ay!, resulta que no es fácil que las opiniones de los demás queden al alcance de todo el mundo. A veces te permitiran una forma de contacto privada y, si lo que les digas les viene bien, entonces son capaces, los más harteros, de contestarte de nuevo de forma pública.
-Ya ya, ya termino. Actualmente juego al wow (tranquilos! no voy a hablar del wow!) y, para poder hablar del wow y no hacerlo aquí (veis?), pues me he metido en PlanetaWoW, que es una comunidad de bloggers que escriben cosas sobre el wow. La cuestión es que es un lugar que está muy bien, la gente es bastante sensata y el nivel ortográfico es bastante elevado, lo cual es de agradecer. Pero ¡ay!, gente hay de todos los tipos, como decía antes, y ya ha habido el primer “mal rollo”.
La verdad es que me he enterado tarde de todo el asunto, pero es que, al leer a los implicados, tanto unos como otros, me da la sensación de ser viejo y de que todo eso que leo ya lo viví hace mucho tiempo, en ese lugar tan lejano llamado IRC del cual fuimos desapareciendo paulatinamente a base de no querer entrar en según que perversos juegos (absurdas soplapolleces, recordemos).
Porque de una tontería, ha salido otra. De esa otra tontería ha salido todo un señor flame desproporcionado (ni en Amigotes nos calentamos tan rápido, coño), ha habido quien se ha ido de la comunidad por alguna extraña y sospecho que infantil reacción y un malestar general que no puedo explicar de otro modo que no sea el hecho de que la gente se aburre.
No, no he entendido nada, pero es que ahora, recordando el pasado, tampoco en el IRC entendí una mierda.
Porque todo eso ya me sonaba de antes no me he metido en el ajo, precisamente. Que si tu has dicho, que si el otro hizo tal y llamó a la otra una cosa fea, que bla ble bli blo blu. Simplemente he pasado y fin, feliz como una lombriz (dentro de lo que cabe en estos dias aciagos x_x)
Igual parecía que no, pero las experiencias del IRC de antaño nos han debido curtir lo suyo para el internessssss.
Uy, con lo divertidos que son los flames…
(a que’stá rico!)