
Me declaro amante del cambio y el caos. Lo llevo en la sangre desde hace mucho tiempo y es por eso que, cuando estoy obligado a cambiar, no me da miedo (creo que he hablado en otras ocasiones del miedo al cambio que sienten normalmente las personas). De hecho, estoy totalmente en contra del dicho: “mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.
En el caso actual cambio de faena y, por lo tanto, de vivienda. Y si, vuelvo al nido paterno porque simplemente no puedo mantener el ritmo de gastos que llevaba hasta hace cosa de un més mas o menos. Que vale, que gracias a los reyes y las navidades, enero ha sido un més muy tranquilo económicamente hablando, pero luego vuelven los gastos y no mola nada.
Me sabe mal por mis compañeros de piso, que se tienen que tragar un marronazo del quince por mi culpa, además de que los voy a echar de menos como también voy a echar de menos la facilidad para salir más a menudo con los compañeros de la uni por la noche (aunque no lo hiciera tanto como pretendían ellos).Y, por supuestísimo, voy a echar mucho de menos el tardar escasos treinta minutos en llegar a la uni o al trabajo.
Vuelta al coche, a las largas colas de atasco, al gasto de gasoil, al humo de los puros de mi padre y otras incomodidades, pero a veces es que no queda más remedio. Por suerte, en la carrera ya me va quedando poco y es ahí donde ahora voy a centrar la mayor parte de mis esfuerzos.
Cambiando de tercio, este fin de semana lo quería dedicar al rol, a la preparación de partidas y campañas (se me acumula la faena y los juegos) y a la finalización de lo que jugábamos Norda y yo. Lamentablemente, un virus que convierte en zombies o resfria y engripa a las personas, amenazó la paz de nuestro hogar. Por suerte, nadie pilló la variante Zombie, aunque lo pareciera a primera vista. Sin embargo, la otra si, y yo estuve KO el viernes por la tarde y prácticamente todo el domingo. Gracias a Dios que me dotó de buenas defensas.
Ayer, no obstante, conseguimos llegar al Cliffhanger de la partida de Galactic Colonies con Norda y dejarlo finiquitado, aunque, como le dió por jugar por la tarde, cuando normalmente lo hacemos después de cenar (jugar a rol, mentes sucias), pues como que tuve que saltarme la parte de diseño de campaña de cuarta.
Y ahora aquí estoy: Cambio de faena, cambio de vivienda, cambio de cuatri, cambio de partidas roleras…
Ya lo dije al iniciar este blog, que mi vida es a veces un Caos, como lo son las mareas entrópicas de Hyperion. sin embargo, por una vez en la vida, estoy satisfecho de estos cambios porque todo son experiencias, porque esta vez no me quedan cabos sueltos y porque todo responde a una meticulosa planificación para poder centrarme en acabar la carrera, que es lo importante ahora.
Aun queda camino por recorrer.